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Reservas de clase sin grupo de WhatsApp

Por Pablo Álvarez Carbajal. . 6 min de lectura.

Para dejar de gestionar reservas de clase en un grupo de WhatsApp necesitas un sistema que haga cinco cosas solo: limitar las plazas de cada clase, apuntar a la gente en lista de espera cuando se llena, dejar cancelar hasta una hora fija, controlar quién reserva y no viene, y avisar a cada socio de lo que le afecta. Con eso, el grupo deja de hacer falta.

Y tú dejas de contar nombres a las diez de la noche.

Si tienes un box, un estudio de pilates o un centro de entrenamiento, conoces la escena.

Son las 22:40. El grupo de reservas tiene 214 mensajes sin leer. Alguien ha escrito "yo" debajo de la clase de las 19:00, pero no se sabe si es para mañana o para el jueves. Hay 22 nombres para 16 plazas. Y mañana a las 18:55 vendrán cuatro que creían estar dentro.

¿Por qué el grupo de WhatsApp no funciona para reservar?

Porque un chat está pensado para hablar, no para contar plazas. Todo lo que tiene que hacer una reserva, el grupo lo hace a mano o no lo hace.

Estos son los problemas que veo siempre:

  • Nadie sabe cuántas plazas quedan sin leer el hilo entero.
  • Las cancelaciones se pierden entre memes y mensajes de "buenos días".
  • La lista de espera no existe. O existe en la cabeza del entrenador.
  • Siempre hay alguien a quien le pilla tarde y se queda fuera sin saberlo.
  • El entrenador pasa lista contando mensajes en vez de preparar la clase.

Y hay un problema más, que casi nadie menciona. En el grupo, todos ven el número de teléfono de todos. Doscientas personas que no se conocen compartiendo su móvil. Eso, con la protección de datos en la mano, no es lo ideal.

¿Cómo funciona un sistema de reservas bien hecho?

El socio abre una página en su móvil, ve las clases con las plazas libres y reserva con un toque. Si está llena, entra en la lista de espera. Si alguien cancela, la plaza pasa sola al siguiente.

Pruébalo tú: reserva la clase de fuerza de las 7:00 y luego intenta entrar en el metcon de las 18:00, que está lleno.

9:41
Box

Cuota ilimitada al día · te quedan 2 cancelaciones este mes

  • 07:00 · Fuerza

    con Dani · 9/14

  • 09:30 · Movilidad

    con Sofía · 6/12

  • 18:00 · Metcon

    con Dani · 16/16 · 2 en espera

  • 19:00 · Halterofilia

    con Álex · 11/12

  • 20:15 · Metcon

    con Sofía · 16/16

Reserva una clase, apúntate a una llena y cancela para ver la lista de espera moverse. Datos inventados.

Eso es todo lo que el socio necesita ver. Por detrás, el sistema hace el resto:

  1. Cierra la clase cuando se llenan las plazas.
  2. Ordena la lista de espera por orden de llegada.
  3. Cuando alguien cancela, ofrece la plaza al primero de la lista y le avisa.
  4. Si ese no la acepta en un tiempo, pasa al siguiente.
  5. Le manda un recordatorio a cada uno antes de su clase.
  6. Le enseña al entrenador quién viene, en una pantalla, sin contar nada.

¿Qué reglas de cancelación conviene poner?

Una hora límite clara, igual para todos, y que el sistema la haga cumplir. Lo más habitual es entre dos y doce horas antes, según el tipo de clase.

No hay una regla perfecta. Depende de tu público y de lo llenas que estén tus clases. Esta tabla te ayuda a elegir:

Situación de tu centroRegla que suele funcionar
Clases que casi nunca se llenanCancelación libre hasta 1 hora antes
Clases que se llenan a vecesHasta 2 horas antes
Clases con lista de espera casi siempreHasta 6 u 8 horas antes, para dar margen al siguiente
Clases de madrugada, 6:00 o 7:00Hasta la noche anterior
Clases con plazas muy caras, tipo reformerHasta 12 o 24 horas antes

Lo que importa es que la regla la aplique el sistema, no tú. Si pasadas las 16:00 ya no se puede cancelar la clase de las 18:00, el botón desaparece. Nadie te tiene que escribir para pedirte una excepción, porque no hay dónde escribir.

Y si quieres dejar margen para casos reales, puedes. Que el entrenador pueda cancelar a mano en una situación concreta. Pero como excepción, no como norma.

¿Qué hago con los que reservan y no vienen?

Medirlo primero y penalizar después, con una regla que todos conozcan. Sin castigo público y sin dramas.

El socio que reserva y no aparece le quita la plaza a otro que sí habría venido. En una clase de dieciséis, dos ausencias sin avisar por sesión son un 12 % de plazas tiradas. Todos los días.

Lo que he visto funcionar, de más suave a más duro:

  • Solo mirar. Durante un mes, el sistema apunta quién falta sin avisar. Muchas veces te sorprende quién es.
  • Aviso automático. A la segunda ausencia en un mes, un mensaje amable recordando la norma.
  • Bloqueo temporal. A la tercera, no puede reservar con más de 24 horas de antelación durante una semana.
  • Descuento del bono. Si trabajas con bonos de clases, la ausencia sin avisar descuenta la clase igual.

Mi recomendación es empezar por el primero. El simple hecho de que la gente sepa que se apunta ya baja las ausencias. La mayoría de los no-shows no son mala fe, son olvido. Y el olvido se arregla con un recordatorio a tiempo.

¿Qué avisos tiene que mandar el sistema?

Solo los que el socio necesita. Si le mandas diez notificaciones al día, las ignorará todas, incluida la importante.

Los avisos que sí merecen la pena:

  • Confirmación al reservar, con la hora límite para cancelar.
  • Recordatorio unas horas antes de la clase.
  • Aviso de plaza libre si estaba en lista de espera.
  • Aviso si la clase se cancela o cambia de entrenador.

Por dónde mandarlos es otra decisión. Una notificación en el móvil, un correo o un WhatsApp. El WhatsApp es lo que más se lee, pero para enviarlo de forma automática hay que usar la vía oficial, con plantillas aprobadas. Si no, te arriesgas a que te bloqueen el número. Lo explico en automatizar WhatsApp sin que te bloqueen el número.

¿Y las cuotas, se pueden llevar en el mismo sitio?

Sí, y es donde más sentido tiene. Si el sistema sabe quién reserva y quién paga, puede cruzar las dos cosas.

Por ejemplo, que un socio con el recibo devuelto no pueda reservar hasta regularizarlo. O que te avise de quien lleva tres semanas sin venir, antes de que se dé de baja. Son datos que ya están ahí, solo hay que mirarlos juntos. Tengo un artículo sobre la parte de los cobros: impagos en un gimnasio, cómo detectarlos el día 3.

¿Me sirve una app de reservas estándar?

Para muchos centros, sí. Hay aplicaciones de reservas para gimnasios y estudios que funcionan bien y cuestan poco al mes.

Donde se quedan cortas es cuando tu centro tiene reglas propias. Bonos que valen para unas clases y no para otras. Tarifas familiares. Clases que comparten sala. Entrenadores que también cobran por sesión. Cuando el estándar no llega, acabas con la app de reservas, un Excel para las cuotas y otro para las horas del equipo. Y vuelves a tener tres sitios.

Si quieres ver cómo queda todo junto, tienes el ejemplo de un centro de entrenamiento con 240 socios con reservas, cuotas y fichaje en la misma aplicación.

Si además de clases programas entrenamientos, mira lo que lleva una app para entrenadores hecha a tu método.

Cierra el grupo de reservas el día que el sistema funcione, no antes. Y si quieres ver qué reglas le pondrías al tuyo, reserva una llamada de 30 minutos y las pensamos con tu horario delante.

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