La IA no va a acabar con los programadores. Va a acabar con otra cosa
Por Pablo Álvarez Carbajal. . 6 min de lectura.
La IA no va a acabar con los programadores. Va a acabar con pagar por teclear código. Escribir líneas ya cuesta casi nada, así que los plazos y los precios de un proyecto bajan. Lo que no baja es saber qué construir, cómo debe funcionar por dentro y quién responde cuando falla. Eso sube de valor. Y es lo que una empresa tiene que mirar al encargar software.
Lo digo desde dentro. Llevo más de ocho años programando, desde 2017, y más de cuatro trabajando con IA. He formado a más de 60 ingenieros en desarrollo con IA y, aparte, hago software a medida para pymes.
Y no, no lo digo porque tenga miedo. Lo que la IA me está dando es más trabajo aún.
¿Por qué la IA no sustituye a un programador?
Porque escribir código era la parte fácil del trabajo, y la IA ha hecho muy barata justo esa parte. La difícil sigue ahí. Entender cómo trabaja una empresa, decidir qué se construye y qué no, prever lo que va a romperse, y estar el viernes por la tarde cuando se rompe.
La barrera de entrada hoy es cero. Pagas una suscripción de 20 o de 100 euros al mes, le pides una aplicación y la tienes. Funciona. Se ve bien.
Pero yo también puedo escribir ahora mismo una tesis doctoral con IA. Y no va a estar bien.
¿Qué pasa cuando alguien sin experiencia se hace su propia app?
Te cuento una historia que he visto varias veces, con el sector cambiado para no dar pistas.
Un panadero con curiosidad se hace con IA una aplicación para su obrador. Pedidos, encargos, producción del día. No sabe programar, pero le funciona de maravilla. Ole por él.
Como es del gremio, otros panaderos le preguntan. Se la vende a uno, luego a cinco, luego a veinte. Tiene algo que yo no tendría nunca en ese mercado: autoridad, porque sabe de pan.
Hacia el sexto o séptimo mes empiezan los problemas. Errores que no se arreglan. "Me dijiste que ya estaba solucionado". "El viernes por la tarde me falló y no había nadie". Los clientes se cansan y se van a otra aplicación que hace lo mismo, pero que tiene un desarrollador detrás.
No se van porque los desarrolladores seamos mejores personas. Se van porque allí los errores se arreglan en horas, y eso da confianza.
Hacer la aplicación ya no es lo difícil. Lo difícil es sostenerla.
¿Entonces cualquiera puede hacerse su software con IA?
Cualquiera puede hacerse software para sí mismo, y me parece estupendo. Mi padre, que pesca, se va a acabar haciendo una aplicación para apuntar sus capturas. Si falla, falla solo para él.
El límite está en vender a otros lo que no dominas.
Lo explico siempre con el médico. Si me duele el pie, le pregunto a una IA y me quedo tan ancho. Pero no tendría la cara de ir por Instagram diciendo: si tenéis dudas de salud, preguntadme, que os lo resuelvo con IA. Con el software pasa igual. Una cosa es usarlo. Otra es responder por él ante un cliente que depende de tu programa para facturar.
Y para una pyme hay otro motivo, más práctico. Llevar un negocio ya es difícil. Hacerte tu propia herramienta es levantar dos negocios: el tuyo y el del software. Nadie quiere pasar el domingo por la tarde averiguando por qué su programa de citas no manda los recordatorios.
¿Con qué va a acabar la IA, entonces?
Va a acabar con tres cosas que hasta ahora se pagaban caras.
- Con los proyectos de un año para cosas de dos meses. Lo que antes pedía un equipo grande y mucho tiempo, hoy lo hace una persona con experiencia en semanas. En el SaaS que he desarrollado lo comprobé: lo que antes habría pedido unos cinco programadores y dos años, me llevó tres meses con el foco puesto. Pero con ocho años de oficio detrás. Sin esa base, no habría salido igual.
- Con cobrar por horas de teclear. Si la IA escribe en diez minutos lo que antes llevaba un día, cobrar por horas deja de tener sentido para los dos. Se va a cobrar por lo que se resuelve.
- Con el intermediario que solo pasa recados. La consultora grande que vende, subcontrata y pone a un junior a programar. Ese modelo tiene los días contados.
Lo que va a crecer en su lugar, creo, son microagencias de una a tres personas. Gente que entra en tu empresa, aprende cómo trabajas y te construye lo que necesitas. Algo parecido a lo que hago yo.
¿Qué cambia para una empresa que encarga software?
Para una pyme que encarga software cambian tres cosas: el plazo, el precio y lo que tienes que exigir.
El plazo baja. Un sistema de gestión completo para una empresa de 5 a 50 personas no debería llevar un año. Con alguien que sepa lo que hace, lo normal está entre 4 y 10 semanas.
El precio también baja, aunque no tanto como cabría esperar. Baja la parte de escribir código. No baja la de entender tu empresa, diseñar bien y mantenerlo. Lo explico con números en cuánto cuesta un software a medida.
Y lo que tienes que exigir sube. Si cualquiera puede generar código, el código ya no demuestra nada. Lo que demuestra algo es otra cosa:
- Que te pregunte por tu proceso antes de hablar de pantallas.
- Que te diga qué no va a hacer, y por qué.
- Que el código sea tuyo y esté documentado, para que otro pueda seguirlo.
- Que haya alguien que responde cuando falla, con un tiempo de respuesta escrito.
- Que te enseñe algo funcionando pronto, no un documento de 40 páginas.
Si esto último te preocupa, tengo un artículo sobre qué pasa con tu programa si el desarrollador desaparece.
¿Cómo distingo a quien trabaja bien con IA de quien genera por generar?
Lo distingues por los hitos, no por el volumen. El que trabaja bien con IA te enseña cada semana algo que tu equipo puede usar. El que genera por generar te enseña mucho, cambia mucho y avanza poco.
Yo lo he vivido desde dentro. Llegué a tener siete sesiones de IA abiertas a la vez, cada una con una tarea. Me sentía la persona más productiva del mundo. Y mirando los hitos de esa semana, había avanzado menos que otras semanas con una sola. Lo cuento entero en generar código no es avanzar.
La IA multiplica lo que ya sabes. Si sabes mucho, multiplica mucho. Si no sabes, multiplica los errores, y los multiplica rápido.
¿Y los programadores, qué?
A los programadores con criterio no les va a faltar trabajo. Les va a sobrar. Porque ahora las empresas pequeñas, que antes no podían pagarse un programa propio, sí pueden. Hay millones de autónomos y pymes en España que llevan su negocio en siete aplicaciones que no se hablan. Ese mercado antes no existía para el software a medida. Ahora sí.
Al que le va a costar es al que solo sabía teclear. Y al que no le gusta la informática hoy, no le va a gustar dentro de cinco años aunque la IA la use hasta mi abuela. La mentalidad no cambia con la herramienta.
Va a haber agencias buenas, agencias malas, gente que te quiere timar y gente que va a desaparecer. Como siempre. La diferencia es que ahora todos pueden enseñarte una demo bonita en una tarde.
Así que no preguntes quién programa más rápido. Pregunta quién sabe dónde está su techo.
Si quieres hablar de lo tuyo con alguien que usa la IA todos los días y te dirá también dónde no conviene usarla, reserva una llamada de 30 minutos.
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