¿Qué pasa con tu programa si el desarrollador desaparece?
Por Pablo Álvarez Carbajal. . 6 min de lectura.
Si el desarrollador desaparece, tu programa sigue funcionando o se muere según una sola cosa: si el código, el dominio, la base de datos y el servidor están a tu nombre. Si lo están, y hay algo de documentación, otro profesional puede cogerlo en días. Si están a nombre del desarrollador, estás atrapado. Y eso se decide al firmar, no cuando ya ha pasado.
Hace unos meses me llamó el dueño de un pequeño negocio de Avilés. Tenía una aplicación de reservas que le había hecho un chaval por su cuenta. Funcionaba bien. Hasta que un lunes dejó de cargar.
El chaval no cogía el teléfono. El dominio estaba a su nombre. El servidor, pagado con su tarjeta, que había caducado. Y el código no lo tenía nadie más.
Tardamos casi tres semanas en recuperar lo que se pudo. Parte de los datos no volvió.
¿Es normal que un desarrollador desaparezca?
Más de lo que crees, y casi nunca por mala fe. La gente cambia de trabajo, se va a otra ciudad, se pone enferma o simplemente se cansa de mantener proyectos pequeños.
Si has contratado a un autónomo, esto va contigo. Si has contratado a una agencia, también. Las agencias cierran, se fusionan o cambian de prioridades. Y el proyecto de una pyme que paga poco de mantenimiento no suele ser la prioridad.
Yo mismo soy una persona. Si mañana me atropella un autobús, mis clientes tienen que poder seguir. Por eso lo que te voy a contar no es desconfianza hacia nadie, es higiene. Lo exijo en mis proyectos aunque me convenga lo contrario.
¿Qué cosas tienen que estar a tu nombre?
Cuatro: el código, el dominio, la base de datos y el servidor. Si una de las cuatro está a nombre de otro, tienes un punto débil.
| Pieza | Qué es | Qué pasa si no está a tu nombre |
|---|---|---|
| Código | Las instrucciones que hacen funcionar el programa | No puedes arreglarlo ni cambiarlo sin quien lo escribió |
| Dominio | La dirección web, tipo reservas.tuempresa.es | Si caduca o no te lo pasan, tus clientes no encuentran la aplicación |
| Base de datos | Donde viven tus clientes, citas, facturas | Pierdes el acceso a tu propia información |
| Servidor | El ordenador en internet donde corre todo | Si deja de pagarse, se apaga todo de golpe |
En la práctica, "a tu nombre" significa esto:
- El código está en un repositorio (un almacén de código, tipo GitHub) de una cuenta de tu empresa. El desarrollador trabaja ahí como invitado.
- El dominio está registrado con los datos de tu empresa, en una cuenta cuya contraseña tienes tú.
- La base de datos y el servidor se pagan con la tarjeta de tu empresa, en cuentas de tu empresa. El desarrollador tiene acceso, pero no es el dueño.
Puede que al principio te dé pereza. Son cuatro cuentas que crear. Pero se hace una vez, en una tarde, y te ahorra el disgusto de tu vida.
¿Y la documentación, hace falta?
Sí, pero no la que te imaginas. No hace falta un manual de 200 páginas. Hace falta lo justo para que otro programador entienda el proyecto en un día.
Esto es lo mínimo que yo entrego en cada proyecto:
- Un documento que explica qué hace la aplicación y cómo está organizada.
- Cómo se pone en marcha en un ordenador nuevo, paso a paso.
- Qué servicios externos usa (correo, pagos, WhatsApp) y dónde están sus accesos.
- Las decisiones raras explicadas. "Esto se hace así porque el banco no deja hacerlo de otra forma."
Con eso, un profesional con experiencia puede coger el proyecto sin llamar a nadie. Sin eso, va a tardar semanas en entender lo que otro tardó meses en construir. Y esas semanas las pagas tú.
¿Qué tecnología hace que otro pueda cogerlo?
La más estándar posible. Cuanto más rara sea la tecnología, menos gente sabrá tocarla.
Aquí hay una trampa que conviene conocer. Algunos desarrolladores usan herramientas propias o muy de nicho. A veces porque les gustan. A veces porque así eres más dependiente de ellos. El resultado es el mismo: el día que se van, cuesta encontrar a alguien.
No hace falta que entiendas de tecnología para protegerte. Basta con hacer esta pregunta antes de contratar: "Si mañana no estás, ¿cuántos profesionales en España podrían seguir con esto?". Si la respuesta es "muchos", bien. Si te responde con evasivas, apúntalo.
Yo trabajo con tecnologías que usan cientos de miles de programadores en todo el mundo. No porque sean las más modernas. Porque son las que cualquiera puede continuar.
¿Qué tiene que decir el contrato?
Que el código es tuyo, que las cuentas son tuyas y cómo se hace la entrega si la relación termina. Si no está escrito, no existe.
Estas son las cláusulas que yo buscaría:
- Propiedad del código. Al pagar, el código pasa a ser de tu empresa, con derecho a modificarlo y a encargárselo a otro.
- Cuentas a nombre del cliente. Repositorio, dominio, servidor y servicios externos, a nombre de tu empresa desde el primer día.
- Entrega al terminar. Si alguno de los dos deja la relación, el desarrollador entrega accesos y documentación en un plazo, por ejemplo 15 días.
- Sin piezas cerradas. Si usa componentes propios, que te dé licencia para seguir usándolos aunque ya no trabajéis juntos.
- Copia de seguridad accesible. Que tú puedas descargar tus datos cuando quieras, sin pedir permiso.
Hay proveedores que se niegan a ceder el código. Algunos alquilan el programa, no lo venden, y es legítimo si te lo dicen claro. Pero entonces lo que tienes es una suscripción con otro nombre. Lo explico con más detalle en el código es de quien paga: lo que tiene que decir tu contrato.
¿Y si ya tengo un programa y no sé dónde está nada?
Entonces lo primero es averiguarlo esta semana, mientras tu desarrollador todavía contesta.
Pídele, con buenas palabras, estas tres cosas: acceso al código, a qué nombre está el dominio y quién paga el servidor. Si todo está a su nombre, pídele que te lo traspase. Un profesional serio no pone problemas. Si los pone, ya sabes algo importante.
Y si ya ha desaparecido, no está todo perdido. A veces se puede recuperar el dominio reclamándolo como titular de la marca, o rescatar datos del servidor si sigue encendido. Pero es caro, lento y no siempre sale bien. En el caso de Avilés recuperamos las reservas de los últimos meses, no las de antes.
¿Cuál es la checklist para no quedarte colgado?
Antes de firmar, o esta misma semana si ya tienes un programa, comprueba esto:
- El código está en un repositorio de una cuenta de mi empresa.
- Tengo usuario y contraseña de ese repositorio.
- El dominio está registrado a nombre de mi empresa.
- El servidor y la base de datos se pagan con la tarjeta de mi empresa.
- Puedo descargar una copia de mis datos yo solo.
- Existe un documento que explica cómo funciona la aplicación.
- El contrato dice que el código es mío.
- El contrato dice qué se entrega y en cuánto tiempo si dejamos de trabajar juntos.
- La tecnología es conocida y hay más profesionales que la usan.
- Sé quién arregla la aplicación si falla un viernes por la tarde.
Si marcas las diez, estás tranquilo. Si te faltan tres o más, tienes deberes.
El mantenimiento también entra aquí. Tener a alguien pendiente cada mes reduce muchísimo el riesgo, porque el conocimiento no se queda solo en la cabeza de uno. Te cuento qué incluye y qué cuesta en cuánto cuesta mantener un software a medida al mes.
Un buen desarrollador trabaja como si mañana fuera a dejar el proyecto en otras manos. Si quieres que revisemos juntos en qué situación está el tuyo, reserva una llamada de 30 minutos y repasamos la checklist contigo.
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