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Por qué he rehecho mi web: de portfolio de programador a taller

Por Pablo Álvarez Carbajal. . 5 min de lectura.

He rehecho mi web porque la anterior hablaba de mí y a quien me contrata le interesa su empresa. Era un portfolio de programador, con tecnologías, proyectos y mi currículum. La nueva funciona como un taller: casos por sector, demos que puedes tocar con datos inventados y precios orientativos. La idea es que un dueño de pyme entienda en dos minutos qué haría yo en su negocio.

Me di cuenta de una forma bastante tonta. Un cliente, dueño de una clínica, me dijo después de la primera llamada: "Tu web no la entendí mucho, pero me habló bien de ti un conocido".

Me llegó por el boca a boca. A pesar de la web, no gracias a ella.

¿Qué tenía de malo la web anterior?

No tenía nada roto. El problema es que estaba escrita para otros programadores. Lo primero que veías eran las tecnologías que uso, luego una lista de proyectos con nombres que no te decían nada y al final un botón para descargar mi currículum.

A un programador eso le sirve. A la dueña de una clínica de fisioterapia, no. Ella no quiere saber qué lenguaje uso. Quiere saber si voy a conseguir que su recepcionista deje de mandar recordatorios uno a uno a las ocho de la tarde.

Una web que habla de ti te sirve para el ego. Una que habla de tu cliente te sirve para trabajar. Tardé en verlo más de lo que me gustaría reconocer.

¿Qué cambia en la web nueva?

Cambia el orden de todo. Ahora lo primero es tu problema, luego cómo se resuelve y, al final, quién soy yo. Tres decisiones concretas:

  1. Casos por sector en lugar de proyectos. Clínica, distribuidora, taller, centro deportivo, reformas. Cada uno cuenta una escena reconocible, lo que había antes, lo que se construye y lo que suele cambiar.
  2. Demos que se pueden tocar. Firmar un albarán con el dedo, aprobar un presupuesto, mover un coche en el tablero de un taller, fichar como un operario. Todas con datos inventados.
  3. Números honestos. Precios orientativos del mercado, plazos reales y una calculadora para que estimes cuántas horas pierdes tú.

Y un blog, este, para responder a las preguntas que me hacen en las llamadas. Si una pregunta se repite tres veces, merece un artículo.

¿Por qué demos con datos inventados y no capturas de clientes?

Porque los datos de mis clientes no son míos para enseñarlos. Una ficha de paciente, un albarán con el nombre de un bar real, la facturación de un taller. Nada de eso debería salir en una web para vender, aunque lo difumines.

Así que las demos usan datos inventados, pero funcionan de verdad. Son las mismas piezas que construyo, montadas para que las pruebes en el móvil sin darte de alta en nada.

Tiene otra ventaja. Una captura te enseña una pantalla. Una demo te deja probar si esa pantalla la entendería tu repartidor con prisa. Y eso, en una pyme, lo es casi todo.

¿Por qué los casos no tienen nombres de empresas?

Porque prefiero no usar a mis clientes como escaparate sin que ellos lo pidan, y porque muchos negocios pequeños no quieren que se sepa cómo trabajan por dentro. Los casos están anonimizados por sector y reúnen lo que suele pasar en ese tipo de empresa.

Lo digo claro para que nadie se lleve a engaño. Cuando en el caso de la clínica de fisioterapia pone que las citas perdidas bajan de un 14 % a un 4 %, es el orden de magnitud de lo que suele cambiar en ese sector, no el resultado firmado de una clínica concreta. En tu empresa puede ser más o menos.

Podría haber puesto cifras más gordas. Hay webs llenas de "multiplica por diez tus ventas". Pero si rascas, no hay fondo. Y un número que no puedo defender en una llamada no lo quiero en mi web.

¿Por qué pongo precios, aunque sean orientativos?

Porque la primera pregunta que tiene cualquier dueño de pyme es cuánto cuesta, y esconder el precio es hacerle perder el tiempo. A él y a mí.

Pongo los rangos que se ven en el mercado español y lo que suelo tardar yo. Si tu presupuesto está muy lejos de esos rangos, lo sabes antes de llamarme. Si está cerca, llegamos a la llamada hablando de lo importante.

Y he escrito también cuándo no me conviene contratarme. Suena raro en una web que es para vender. Pero he comprobado que un defecto declarado genera más confianza que diez virtudes. Está en cinco casos en los que no te recomiendo un software a medida.

¿Por qué ahora?

Porque he decidido dejar de esconderme detrás del boca a boca. Casi dos años como autónomo, más de 20 negocios de todo tipo y todos me han llegado por alguien que me conocía. Eso está muy bien y lo agradezco. Pero depende de la suerte de que alguien hable de ti en el momento justo, y yo no creo en la suerte.

Llevo unos meses subiendo vídeos y escribiendo. Me da el mismo vértigo que a todo el mundo. Lo escribí en nadie te contrata si nadie te ve: el ridículo te dura una tarde, ser invisible te dura mucho más. Una web que nadie entiende es otra forma de ser invisible.

¿Qué quiero que hagas con ella?

Quiero que la uses para decidir, conmigo o sin mí. Entra en el caso de tu sector, prueba la demo que se parezca a tu día a día y pasa por la calculadora de horas perdidas. Si al terminar ves que lo tuyo lo resuelve un programa de 30 euros al mes, perfecto. Te has ahorrado una llamada.

Y si ves tu empresa en alguno de los casos, entonces sí hablamos.

La web anterior decía lo que yo sé hacer. Esta intenta enseñarte lo que puede cambiar en tu empresa. Me ha costado entender que eran cosas distintas.

Si has llegado hasta aquí y te has reconocido en algún caso, reserva una llamada de 30 minutos y cuéntame cómo trabajas hoy.

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